MANIFIESTO POR EL DERECHO/DEBER DE SOÑAR

Leia e venha ao debate: 23/03 – 19:00 (mais informações, nas páginas da revista nas redes sociais)

Entrar en la reunión Zoom
https://us05web.zoom.us/j/87640893440?pwd=bFF6dlBuWFFIS2NvVzVzTStnb1lsUT09

Adalberto Fávero (Beto 2021)

Traducción libre: Jorge Rondon

Ensayo V

                        Una Nueva Utopía Parece Ser Necesaria

“En la democracia de pleno mercado, la barbarie está siempre y en toda parte al acecho.” (Robert Kurz)

“¿Sabemos que el hambre es mortal, y si sabemos de eso, tiene sentido perder tiempo discutiendo si el alma es inmortal?” (Camilo Torres)

                        Introducción

Vengo realizando un análisis de varias situaciones y contextos (a partir de finales de 2019) en los cuatro anteriores Ensayos. El foco en el primer ensayo fue en la cuestión macro de este momento de gradual y profunda instalación del neocapitalismo y su manera de ser y de vivir; en el segundo analicé el individuo como un emprendedor o empresario de sí mismo; en el tercero reflexioné sobre la educación y la escuela en este escenario; en el cuarto ensayo busqué situar la gobernanza y al gestor como instrumentos o personajes claves en el tablero del tejido de los tiempos grises en el que nos vemos sumergidos.

En este nuevo ensayo pretendo arriesgar situar las características o males estructurales de la democracia representativa de mercado y puntuar elementos de una “nueva” utopía. Pienso que sea necesaria una movilización en resignificaciones, prioridades, cambios, permanencias y simultaneidades para rediseñar horizontes que nos den impulso o movilicen para/en la gestación de un nuevo tiempo.

La barbarie instalada y la superficialidad de las analices corrientes, la pandemia del covid-19 y el aislamiento social, la incapacidad de movilizaciones y una democracia con dueño definido no solo han generado odios y matado las reciprocidades, han causado genocidio físico, cultural y social creciente y el aniquilamiento de los silenciados, vulnerables y sin nombre.  Esto no es un acaso y ni pretende ser pasajero. El proyecto es el aniquilamiento premeditado. Es fruto de la democracia de mercado, como lo fueron los diversos fascismos y dictaduras occidentales, mismo que con ropajes modernas y sofisticadas.

El presente artículo se organiza en dos momentos distintos. Primero retoma y profundiza elementos del actual contexto y de las llagas de la democracia de mercado y en un segundo momento arriesga elementos de una utopía necesaria e intransferible, capaz de generar nuevos ciclos civilizatorios y humanitarios, capaces de generar igualdad en la diversidad.

                        La Barbarie de la Democracia de Mercado

“Con la erosión de la democracia, la capacidad de representación del interés general se ve apropiada por los propios grupos corporativos. En nombre de reducir el estado, generan una máquina cada vez más invasiva y controladora.” (Ladislau Dawbor)

En esta reflexión/analice quevengo desarrollando a partir del primer Ensayo desde finales de 2019 y parte de 2020, fue posible: apuntar para características de un contexto marcado por la instalación de una práctica ultra liberal con estilo específico y predatorio de gobernabilidad; la implantación de una visión de individuo empresario de sí mismo, por eso protagonista emprendedor y egoísta; a subordinación de las universidades y escuelas primarias a un discurso de mercado, transformándose en “enseñadoras” del emprendedurismo como manera de competir en el mercado y/o señal de modernización (en este nuevo ideal dejó para después la discusión del contexto como verdadera plaga de exorcismo); el establecimiento de un imaginario de gobernabilidad generalizado que tiene en el gestor un personaje que encarna la visión de la nueva empresa y el nuevo ideal de prosperidad. Este conjunto de características golpean, más que nunca y con intencionalidad asesina, todos los sectores de la sociedad en su modo de ser, vivir, se relacionar y se odiar.

Es dentro de este contexto que trazo, ahora, un panorama del momento actual con destaque para algunos elementos que me parecen estratégicos, tanto para la supremacía de la derecha actual en las democracias de mercado (con las características actuales y específicas de acceso, exploración, dominio, acúmulo de riquezas improductivas y exclusión), como para tentar extraer posibilidades de un nuevo discurso en dirección al colectivo diverso↔igualitario y la gestación de una utopía que traiga aliento y empuje para la superación de la impotencia y el desánimo que nos acosa.

El “nuevo” Estado neoliberal no está (y si es que un día estuvo, pues funcionó prioritariamente como guardia nocturno de los grupos dominantes, en el análisis de autores e investigadores diversos) al servicio del ciudadano y sí de las corporaciones y de los dueños de la democracia de mercado. Hay un Estado, pero no más el cuidador de la causa pública o de las necesidades colectivas, pues mismo que nunca lo haya sido de hecho, ocupó en el curso de la historia, al menos, un lugar intermediario ofreciendo alguna seguridad al ciudadano común. No le importa a este tipo de estado tener la pose de ninguna empresa, mismo que estratégica, pues las empresas/corporaciones pasaran a determinar su acción y dirigir directamente su estrategia de intervención y modo de actuar. El público garantido por el Estado es apenas una excepción, pues el mercado continúa siendo la regla determinante y soberana. La “novedad”, por tanto, es su control por las corporaciones y su consecuente organización como empresa.

Si la historia nos muestra como el cercado de las tierras y el derecho de posesión privada fue el paso efectivo en el enriquecimiento de algunos en agravio de la mayoría (siempre en nombre del progreso, del orden y de la libertad individual), acontece en la actualidad otro cercado que marca el expolio y la exclusión de las mayorías: el control del conocimiento a través de las patentes y de los genes humanos en la manipulación de la vida; el robo de especies de la flora y fauna de los países periféricos; la hipoteca del futuro de esta y de las próximas generaciones, etc. Hoy se paga por el acceso y esta nueva economía ya domina y genera la mayor parte del lucro y del acúmulo de capital.

Este proceso de control económico, político, social y cultural viene siendo costurado a partir de la década de los 50 (siglo XX) y se establece definitivamente en los años noventa y en los inicios del siglo XXI. Las grandes empresas que organizaban sus representaciones de intereses en los diversos países do occidente (para quedarnos con este recorte) transitan de la estructura de multinacionales para transnacionales y corporaciones ajenas a los intereses locales y a las necesidades del individuo común.  No necesitan más hacer lobby de sus intereses, pues pasan a estar en el control de los gobiernos y de los intereses mayoritarios del mercado.

Hoy los gobiernos aliados o controlados por las corporaciones deciden sin necesitar del voto o del ciudadano. El desajuste en nuestro modo democrático es, por tanto, sistémico. El modelo actual está al servicio del enriquecimiento, y generar escasez y eliminación de los improductivos hace parte del juego. Las personas y el planeta se están secando, pero esto es un detalle. ¿Es ilegítimo? Sí, pero se sustenta exactamente en esta ilegitimidad. El negacionismo hace parte de este proyecto, no es por acaso y ni por falta de ideas, aún que parezca grotesco, atemporal y mal educado. Es el proyecto. Dejar morir y matar es el proyecto.

Las izquierdas democráticas (con el respeto que se merecen las experiencias de enfrentamiento directo en los siglos pasados y que, por esta razón, casi siempre no eran consideradas como democráticas en el discurso oficial) hicieron parte de este movimiento en la medida que pasaron a criticar apenas la mercantilización del mundo y aceptaron jugar el juego del mercado, preparándose para asumir el poder o para la conquista de algunos derechos. De hecho, ayudaron a crear una especie más civilizada del capitalismo de mercado o contribuyeron con la idea del Estado de Bienestar, pero mantuvieron la estructura y la organización que generó el actual estado de las cosas y la superexplotación que mata millones sin cualquier cargo de consciencia.

La clase operaria, hoy, industrial, no pasa del 5% de la población activa. Su fuerza de movilización y sus sindicatos acaban perdiendo la relevancia o la capacidad de movilizaciones colectivas en un mundo dominado por las corporaciones. Los pequeños burgueses (dueños de algunos medios de producción) también están fuera de la máquina decisoria y la lucha de clases mudó de lugar, aún que la izquierda no lo haya percibido. Hoy los tecnócratas hacen la máquina funcionar y el 1% de los más ricos e improductivos determinan los procesos y toman las decisiones, sin necesidad del voto. El mundo de las corporaciones ya no es gobernado por la competencia del mercado o por lo político, por eso su agresividad no tiene freno o limite y puede ir directo a la maximización de los lucros, con efecto no colateral del empobrecimiento y muerte de las mayorías. En esta estructura, las personas son números e instrumentos, no más sujetos.

Lo que se llamó de Estado de Bienestar Social no dejó de ser una tentativa de preservar la propiedad particular y de garantizarse alguna solidaridad con los que nada poseen y controlar la reacción operaria. La solidaridad del Estado era apenas cierta protección con los asalariados frente a los ricos, (ver Kurz y Dawbor)

Es en este contexto que la pobreza que abarca a las mayorías es la pobreza física (ausencia de posesión) y es la pobreza humana (ausencia de lugar, de nombre, de colectividad, de referencia). Hay cada vez más gente con vergüenza de ser pobre, cuando quien debería sentir vergüenza son aquellos que originan la pobreza. Así, los desheredados de esperanza terminan sacramentando el dominio y la barbarie impuesta por la minoría opulenta.

En 2018, la deuda de las familias brasileñas alcanza 3,1 billones, casi la mitad del PBI. Los intereses de la deuda pública y de las familias alcanzan el 15% del PBI. Mientras esto los bancos presentan balances contables de 30% de lucro al año y 50% de los impuestos recaen sobre el consumo (indirecto), lo que aumenta la desigualdad, pues penalizan a los más pobres.

En el mundo, 26 familias tienen más patrimonio que la mitad más pobre (3,7 mil millones). En el Brasil, 6 personas tienen más riqueza que los 99% restantes. Todo esto en un sistema de acumulación improductiva (financiera).

Este tipo de “personas” y corporaciones dominan el proceso de decisión y las estrategias de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. No podemos esperar que de esto resulten milagros de igualdad y esperanza para la población. La clase media, en buena parte, defiende el acceso a las migajas en nombre de la tranquilidad individual y para sacramentar el imaginario de que “quien trabaja vive feliz, sereno y con salud” (Ruy Barbosa en “Loa al Trabajo” – Traducción Libre y literal del título original en portugués).

El cretinismo colectivo aumenta cuando hay un grupo grande de personas dispuestas a darle crédito a la misma tontería. Se pasa a actuar conforme el deseo y los hechos no se imponen, como es en este momento la situación en Brasil frente a los disparates dichos y puestos en marcha y/o el genocidio en el enfrentamiento a la pandemia al Covid-19. No tener vacuna o hacer un circo con algunos vacunados esconde un proyecto de gestión gubernamental para la muerte.

¡La democracia tiene dueño! Pero, la barbarie siempre encuentra buenas razones racionales. Inclusive enrollarse en la bandera nacional y auto engañarse. En los años 60 fueron las familias con Dios por la propiedad y la democracia, ahora bandera… Los argumentos de la derecha son viscerales, van directo al hígado del sujeto. Convencer sobre la igualdad y los derechos se hace muy difícil. El odio impera en nombre de la ética, aún que ni Dios sepa de eso. ¡La ética puede ser muy elástica!

La barbarie actual es hija de la democracia de mercado y los diversos genocidios son partes de su historia y sus maquinaciones. Los impulsos civilizatorios en defensa de la igualdad y de la vida en la diversidad son cada vez más difíciles, o inexistentes. El nuevo radicalismo de la derecha es expresión de esta barbarie y la atomización del sujeto, ahora empresario de sí mismo, la expresión de esta infección estructural de su alma.

Creo, por estas y otras tantas razones que podrían ser listadas aquí, o por usted, valiente lector, que la barbarie actual y el surgimiento de la derecha radical son los frutos de la democracia de mercado y hace parte de su proyecto. Reflejan la crisis efectiva de este tipo de democracia. Mujeres, jubilados, niños, desempleados y otros sin renta,  no son importantes para la economía y la democracia de mercado. No se trata de un virus mortal o un tumor extraño, la democracia de mercado es su útero (Kurz, 2020). No hay esperanza, en este contexto, de un nuevo proceso civilizatorio. ¡El sueño de la democracia de mercado es nuestra pesadilla!

Este estado de cosas revela que la democracia de mercado acaba siendo el más moderno tipo de dictadura con sus formas sociales y culturales de cohesión. No tiene sentido aislar la democracia de la economía con argumentos iluministas o similares, pues ella no existe en este estado ideal, aunque alimente progresistas decadentes y partes del establishment.

A estas características del contexto, súmese la vigilancia y el control sin precedentes establecidos en la actualidad sobre nuestra comunicación, ideología, compras y ventas y libertad de ir y venir. Google, Amazon, Apple, Facebook y Microsoft controlan las informaciones. Google sabe lo que cada uno busca; Facebook lo que cada uno comparte y donde está (basta estar con el celular prendido); Amazon lo que cada uno compra.  Simplemente inicie una sesión en Internet y el control se realiza a través de la IP de su computadora o similar. En nombre de controlar el espionaje, los gobiernos espinan y restringen las libertades individuales. Más un síntoma de una democracia enferma (Dawbor, 2020). (sugerencia: ver “El Dilema de las redes”, disponible en Netflix).

Finalmente, no se puede pensar en cualquier tipo de insurrección sin conocer este contexto y/o utilizando los mismos instrumentos y estrategias anteriores. Hay que pensar en alternativas diferentes y probar nuevos caminos, incluyendo una nueva manera de vivir, de hacer política y de pensar la democracia.             

De Una nueva Utopía – sin receta

                                               “En el inicio, yo quería un instante, La Flor.

                                    Después, ni la eternidad me bastaba. Yo deseaba el vértigo del

Incendio compartido, El Fruto.

Ahora, quiero apenas lo que había antes de haber la vida, La Semilla.”

                               (Traducción libre y literal del poema de Mia Couto)

 “En la cima de las altas montañas veo conchas, que me dicen que antiguos lugares de baja altitud se elevaron para los cielos y ahora viven en los más elevados picos. Esas conchas me dicen también que materiales vivos de animales se convirtieron en las más duras e inertes rocas”, dice el poeta Zhu XI, citado por Mia Couto. El Poeta habla de la fosilización de la naturaleza, de la vida y de las relaciones de poder y parece ser este el caso de las burbujas ideológicas y/o de conversaciones y posiciones políticas hoy experimentadas en las redes sociales y en la toma de decisiones del país. ¡La fosilización evidente y no comunicante entre sí!

Mi madre acostumbraba repetir el dictado popular que “un centavo ahorrado es un centavo ganado”, (el dictado popular en portugués, traducido literalmente, es “la gallina de grano en grano se llena su panza”), pero parece que nos robaron la gallina y solo los pavos reales merecen sobrevivir. Impera el recelo de los granos que alimentan la esperanza. Soy de una generación que luchó contra la dictadura, soñó con la democracia plena, vio con admiración el coraje de Camilo Torres, Che Guevara, Mariátegui, Zapatistas J y la igualdad como derecho de todos para vivir con dignidad y poder ser felices. Esta generación es la que vive hoy y necesita ayudar a dar a luz la próxima generación, aunque tema que la luz al final del túnel sea el tren.

El momento actual me hace preguntar: ¿Está en nuestro DNA ser Calígula o Galileo? ¿Las burbujas actuales se reventaran en la dirección de un tiempo da diversidad de iguales? ¿La justicia y la solidaridad sobrevivirán a este cataclismo planeado de exploración y muertes? ¿Las escuelas volverán a enseñar a nuestros hijos a ser ciudadanos y no comerciantes? ¿La educación volverá a ocupar su lugar etimológico de conducir para fuera, para los Otros? ¿La política volverá a ser escrita con letras mayúsculas como espacio de generar vida? ¿Habrá una democracia sin dueño, si los intereses de los ricos no caben en las urnas? ¿Tomaremos consciencia que los CEOS de las empresas no son sinónimos de CIELOS? ¿Las personas volverán a considerar a sí mismas como sujetos de la historia en lugar de sentirse empresarios de sí mismos, emprendedores? ¿Será Dios un ateo?

He hablado mucho de sueños y de la necesidad de soñar. Es que los sueños dicen aquello que ninguna palabra puede decir; no dejan morir ni adormecer la esperanza; no dejan desalentar ni ver apenas para las desgracias, mismo que las paredes o los proyectos de muerte impuestos al país parezcan no encontrar más voces de resistencia.  Importa soñar despierto y hacer dormir los sueños al adormecer, pero no se puede permitir envejecer los sueños o soñar siempre en blanco y negro los colores del pasado.

En la hora de replantear o elaborar nuevas utopías, hay ideas y prácticas que permanecerán, habrá rupturas y necesidades de cambios y habrán simultaneidades en los sueños y luchas que tuvimos hasta hoy. Este, talvez, sea el momento de buscar con claridad en nuestro camino y en la estructura de lo nuevo. Para un nuevo soñar, se hace urgente visitar las antiguas o anteriores utopías, sus avances y derrotas, sus proyectos y su actualidad o anacronismos para que la historia de las mujeres y hombres que lucharon y murieron por el ideal de que todos merecen ser felices y vivir con dignidad sea la profesora de nuestras inspiraciones y desafíos actuales.

La vida, la solidaridad, la reciprocidad, la felicidad de todos; la defensa de aquello que es común y no apropiable; el otro como referencia; la importancia de estar juntos; la diversidad como espejo de un mundo diferente; la igualdad de género como garantía de un mundo bueno para vivir; la democracia de iguales y sin dueño; el local como espacio de estructura de una nueva manera de vivir, teniendo lo global como horizonte de igualdad; el cuidado con el planeta y todas las formas de vida… Estas son las ideas motoras que permanecen y conviven con luchas pasadas y presentes.

Insisto que estas pueden ser ideas motoras de una ruptura con el proyecto de muerte implantado en el modelo económico y de democracia de mercado hoy dominantes: la insurrección contra la democracia representativa y de mercado y sus dueños; el establecimiento de la economía solidaria entre iguales, pero diversos; el establecimiento claro de lo que es común y no apropiable; la renovación del concepto de estado o de una organización al servicio de lo colectivo, de cada uno y de sus derechos; la reinvención de estrategias y/o de formas de organización cooperativa; el resignificado del sentido de nación y el sentido de ciudadanos locales que costuran el mundo… Esta no parece ser una obra fácil, pues el sistema actual usa viejos y nuevos disfraces, borra nuestra memoria y la atiborra de basura para que no seamos capaces de hacer historia. Por esta razón es que parece ser necesario reavivar la memoria viva, que viene de aquello que ya fue y contra lo que ya fue. Se trata de reavivar la historia humana, sin lo que se difunde y se cae en la muerte del humano; diseñar los sueños y practicas antiguas, pues cargamos el miedo, los delirios y la razón en la aventura de vivir.

Es un hecho que no bastará salir a las calles para cambiar las cosas. El grito de las calles no tiene eco en las corporaciones ni en el estado a su servicio, pues las corporaciones no necesitan de voto. Por cierto consiguen la aprobación de su representación en las urnas, usando los robots, el dinero y las informaciones recogidas que definen el perfil de los grupos de interés y de posturas ideológicas específicas. Trump y Bolsonaro, por ejemplo, se eligieron de esta manera y las próximas elecciones serán marcadas por esta práctica. Las calles pueden, talvez, ayudar a reventar las burbujas de las redes sociales y del pensar igual, minar el discurso único. Hacer que otras voces se escuchen, pero no generarán más los cambios antiguos, aunque puedan transformar su eco en un grito de dolor, de esperanza y de una otra manera de vivir la reciprocidad. Hay que crearse otras formas de acción y movilización y no hay una receta lista para esto.

Por esta razón, también, es importante levantarse contra la democracia de mercado y sus formas de representación, en la dirección de la democracia social y directa. Sindicatos, ONGs o partidos de izquierda o de centro izquierda (algo un poco raro e indeterminado, ¿verdad?) que insistan en este camino y dentro del actual establishment no están en esta dirección y no nos representan, mismo que sean importantes para garantizar el mínimo de los derechos ya adquiridos en el proceso civilizatorio. Em este sentido son importantes las disputas internas por el bienestar personal y colectivo. Este es el momento de las barricadas que abren caminos.

Un paso estratégico puede ser definir lo que es común y no apropiable como premisa para un tiempo y una vida de y como iguales. Algunas preguntas son claras em esta dirección y otras no tanto. Agua, aire, derecho a una vida digna, solidaridad permanente, reciprocidades colectivas, el otro como referencia, consciencia planetaria…Son elementos (algunos dirán valores) de nuestras utopías personales y colectivas y permanencias necesarias e indispensables. Sin embargo, hay cambios em la estructura de supervivencia y en las relaciones que implican rupturas que afectan nuestra insurgencia.

El trabajo home office, por ejemplo, parece ser un modo aceptado por muchos y guion del siglo XXI. Si por un lado facilita la vida frente a la no movilidad y en los contactos rápidos a partir de nuestras casas, por otro lado separan físicamente las personas, pueden extender las horas de las actividades diarias, obligan al trabajador a ofrecer medios de trabajo de posesión y costo personal/familiar y afectan directamente la movilización colectiva frente al dominio de las corporaciones y poderes del estado. Afectan el derecho al trabajo, a la organización y a la seguridad del trabajador. Esto es un acervo vital de garantías, condiciones y posibilidades que se evidencian como innegociables como la propiedad ajena.

Lo común y no apropiable necesita se convertir en principio político, sin confundir con lo público o estatal, pues el estado es más un imperio que servicio y tiene sus dueños con su cultura y poder político e jurídico.

Tengan en cuenta que hablar en aquello que es común y no apropiable, rompe con el sentido de lo público y privado tradicional, pues el tal bien público fue apropiado por las corporaciones y el estado contra el interés común y colectivo y su uso pasó a ser definitivamente dentro de los intereses instalados en el proyecto oficial de poder y dominio. Los tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial), que originariamente se presentan como garantías de equilibrio y defensa del ciudadano, actúan en defensa de sus intereses mutuos, se protegen y se dan garantías como representantes de los derechos de la minoría o del propio bienestar. El sentido de defensa de las instituciones, rutinariamente tenidas presente como alternativa del mantenimiento de la democracia, se transformó en sinónimo de la defensa de los privilegios de los dueños de la democracia de mercado. Cuando se habla en utilidad pública ya no se trata de un asunto colectivo y sí de lo que es útil y esto tiene dueño. ¡Este camino no nos da esperanza!

Lo común y no apropiable necesitan ser un substantivo y un principio que hacen de los hombres lo que ellos son y lo que son en lo colectivo y no apenas en la individualidad egoísta de su propio bien vivir. Aquí se trata de aquello que beneficia a todas las personas en su calidad de vida como actividades imprescindibles: educación, salud, ocio, vivienda, cultura, información, seguridad…

Cuando el grupo actual que está en el poder, por ejemplo, desea enseñar que ya no existen más negros, indios, homosexuales…y sí apenas brasileños, niega la diversidad y define lo brasileño como iguales y blancos.  Esta postura encuentra una feroz y visceral defensa en el neo sujeto, empresario de sí mismo, a quien le importa el gozo individual y su posibilidad de bienestar en el gobierno de sí mismo.

Los demás terminan comiendo miedo en el desayuno, en el almuerzo y en la cena. Nosotros del sur del mundo estamos cada vez más al sur y vivimos indicando que las personas deben encontrar su norte. Es por esta y otras tantas razones que parece ser urgente indicar lo que es común y no  apropiable como centro de nuestra respuesta al capitalismo depredador y a la democracia de mercado. Recuerde que el capitalista es el pirata que aniquila aquello que es común en favor de la acumulación, por la privatización del espacio, del tiempo, de los bienes, del agua, de los genes y esto es un robo y pillaje.

En este contexto de constituir los elementos de un nuevo común/colectivo, de una democracia directa y no de mercado, creo que sea esencial la acción local, con una mirada global. En otras palabras: deseamos un mundo de iguales en la diversidad y un planeta que sea nuestra casa bien cuidada, pero la acción primaria tiene que ser local, porque es allí donde podemos objetivamente “hacer algo” e recrear la vida en común.

Así, el local donde vivimos y con quien convivimos debería ser el primer espacio de acción y de posibilidades. Crear grupos de solidaridad y apoyo; cooperativas de intercambio, “compra y venda” del hacer y saber; participación consciente en las necesidades locales con asociaciones y alianzas que generan vida digna y bienestar; trabajos comunitarios de saneamiento y casas para vivir; análisis teóricas y prácticas del contexto local y global; exigir e interferir para que la ciudad practique la democracia directa, usando sus regionales (inicialmente) para que todas las personas puedan decidir su futuro; exigir y fomentar la planificación participativa y zonificación para el bien vivir de todos y de cada uno; apoyar y fomentar el cuidado con la salud (Sistemas Unificados de salud, por ejemplo) como derecho; fomentar y viabilizar la renta mínima para que todos tengan sobrevivencia en dirección a una vida plena… Aunque sean acciones locales, tales estrategias sufrirán represalias de la oficialidad y de los poderes que de hecho gobiernan. Por lo tanto, tal movimiento no se hará sin dolor, sin presión, sin persecuciones y sin represalias físicas, económicas, sociales y culturales, pues serán vistas como dañinas al capital y al imaginario dominante. Nunca ha habido cambios sin dolor y olor de muerte.

Recuerde que la reciprocidad no es un don innato y ni la democracia un dado eterno y absoluto. Es por eso que el movimiento libertario no puede ser espontaneo y ni creer que el laissez-faire sea la solución. Hay que organizarse y costurar un nuevo camino.

Correspondería a las escuelas primarias superar la pedagogía de las competencias de mercado, dejar de crear disciplinas o cursos para la formación de protagonistas y/o emprendedores del/en el  mercado y volver a formar sujetos de la historia colectiva local. Ciertamente la educación pública sería el espacio privilegiado de esta acción, aunque bajo el bastón del verdugo sobre la cabeza, pero la educación privada no está exenta de este compromiso por la especificidad del lugar de la formación de los sujetos, aunque bajo la batuta del mercado que persigue y monitorea sus pasos.

Bajo el mismo prisma o perspectiva de la educación primaria, a las universidades les tocaría (en todas las áreas de conocimiento) el lugar de Organizadoras de investigación científica y de trabajo de interés social y la formación de intelectuales orgánicos, capaces de pensar el contexto y lo nuevo para todos os ciudadanos.

A las iglesias, importaría que no sean espacios donde la primera cosa que las personas aprenden sea arrodillarse y aceptar que todo sea la voluntad de Dios o de propagar el servilismo o la prosperidad si son obedientes; vuelvan a ser proféticas, denunciantes y anunciantes de que solo sea posible creer en algún Dios que exige el derecho a la felicidad y a la vida, vida en abundancia.

A los sindicatos, asociaciones de barrio, grupos de solidaridad de las redes sociales, prensa alternativa y partidos políticos (organizaciones intermediarias existentes o por crear)… sería estratégico repensaren su acción saliendo de la esfera de la busca por el control del poder constituido, releer el mundo y sus cambios en el mundo del trabajo y el control del capital y el poder para que sea posible replantear su acción, romper las burbujas del análisis, convivencia o resistencia y revolucionar el tejido de nuevas relaciones y estructuras frente a las necesidades y posibilidades que representan.

El sueño de este texto es contribuir en una nueva reflexión y esfuerzo que viene surgiendo en el planeta. Hay hoy en día en todo el mundo, ciudades con experiencias locales interesantes de cooperativas, bancos locales que huyen del dominio financiero corporativo, producción de energía local y barata, intercambio de alimentos producidos in loco y otras tantas iniciativas inspiradoras. Hay lucha, sudor y sangre derramados que son inspiradores de/para un nuevo tiempo que está por venir. Hay, también, la sensación de impotencia y ausencia de lucha o de salidas posibles. Algunas veces, vamos por ahí como “zombis” de un lugar a otro, de una red de amigos a otra y la oscuridad gris en frente.

Pienso que no se puede desanimar. En verdad no tenemos el derecho de desanimar, por nosotros y por nuestros hijos, por el presente y el futuro, pero, especialmente por aquellos que no tienen voz, no tienen nombre y aparecen apenas como números de una historia genocida de muertes anunciadas o premeditadas.

Importa soñar siempre. Entonces es importante recuperar lo que escribí en otro texto sobre utopía: llegará un tiempo donde brillen las gentes bailantes, los pájaros músicos, las calles con flores y perfumadas, la paz y la justicia em todos los cantos de la tierra, no se hable más de muerte, solo de resurrección e insurrección, no habrá más gente y zapatos solitarios, solo en pares, ropas de vestir y desvestir con alegría y deseo; relojes que no marquen más las horas sufridas, apenas las horas alegres; amigos y amantes y no enemigos y odios poco elegantes. Y será una fiesta de solidaridad y reciprocidades que se revelará como una insurrección incontenible y desenfrenada.

Bibliografia (Sugestões de Leituras)

Castells, M Fim de Milênio. Ed. Paz e Terra, 1999, São Paulo

—————  A Sociedade em Rede. Ed. Paz e Terra, 1999, São Paulo

Dardot, P e Laval, C. A Nova Razão do Mundo, ensaios sobre a sociedade neoliberal. Editora Boi Tempo, 2019, São Paulo

———————–Comum: ensaio sobre a revolução no século XXI. Editora Boi Tempo, 2017, São Paulo

———————– A Escola não é uma Empresa. Editora Boi Tempo, 2019, São Paulo

Dreifus, R, A Internacional capitalista. Editora Espaço e Tempo,1986, Rio de Janeiro

___________ Época de Perplexidades Editora Espaço e Tempo,1990, Rio de Janeiro

Dowbor, L. O Capitalismo se Desloca, novas arquiteturas sociais Edições SESC, 2020, São Paulo

—————–Sociedade Vigiada Autonomia Literária, 2020, São Paulo

Galeano, E. Memória do Fogo. L&PM Editores, 2013. Porto Alegre

————- Livro dos Abraços L&PM Editores, 2014, Porto Alegre

————- O Caçador de Histórias. L&PM Editores, 2016, Porto Alegre

Kurz, Robert A Democracia Devora Seus Filhos Consequência Editora, 2020, Rio De Janeiro RJ

—————— A Crise do Valor da Troca. Consequência Editora, 2017, Rio de Janeiro, RJ

—————— Poder Mundial e Dinheiro Mundial, crônicas do capitalismo em declínio. Consequência Editora, 2015, Rio de Janeiro, RJ.

Mariotti, H. As Paixões do Ego. Complexidade, Política e Solidariedade,Ed. Palas Athena, 2002, Cambuci SP

Piketty, T. O Capital, no século XXI. Ed. Intrínseca Ltda, 2014, Rio de Janeiro

Santos, M.S. e Mesquida, P. As Matilhas de Hobbes. Ed. Metodista, 2014, São Paulo

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